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Se han vendido en México 4 mil unidades

Sorprende en Alemania el disco Nietzsche, su música, editado por la UNAM

ARTURO CRUZ BARCENAS

El disco Nietzsche, su música, distribuido por Quindecim Recordings y editado por la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se encuentra ya en su cuarta edición, en lo que constituye “algo que nos sorprende gratamente”, expresó la doctora en Filosofía Paulina Rivero Weber, impulsora del proyecto.

“Ya empieza a hacer ruido en Alemania; el embajador (de dicho país) ha escrito una bella carta a Gustavo (pianista y hermano de Paulina) diciéndole mil maravillas”. Agregó que el diplomático dijo que “los alemanes se preguntan cómo es que algo así sucede… ¡en México! Pues para que vean, ¿no? ¡A mí me da risa de tanto gusto!”, expresó Rivero.

Del disco con música de Nietzsche se han vendido casi 4 mil unidades, sin el apoyo de anuncios en medios masivos. Sólo se ha difundido de boca en boca por la calidad de las interpretaciones de Gustavo Rivero, pianista; Natasha Tarasova, también en el piano; Lourdes Ambriz, soprano; Encarnación Vázquez, mezzosoprano; Leonardo Villeda, tenor, y Jesús Suaste, b

arítono.

A lo anterior debe sumarse la fascinación por las ideas de Nietzsche, que refleja en su música una constante de su filosofía. Su expresión en fragmentos es también musical. El éxito del disco, añadió Paulina Rivero, ha permitido que salgan a flote muchos interesados por Nietzsche, quien es revalorado desde otros puntos de vista.

Un ejemplo

El pasado miércoles, el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) lució llena de interesados en el pensamiento de Nietzsche. El motivo: la presentación del libro Perspectivas nietzscheanas-Reflexiones en torno al pensamiento de Nietzsche (colección El Estudio-Textos de Difusión Cultural de la UNAM), compilado por Paulina Rivero y Greta Rivara Kamaji.

Jóvenes estudiantes de las diferentes carreras de la FFyL ocuparon todos los asientos, acompañados de varios de sus maestros. Algunos compraron el disco con la aportación musical nietzscheana, una bella edición con textos en español, alemán e inglés.

Para Malena Mijares, directora de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural, el libro referido muestra que el filósofo puede aún ser interpretado desde diversas ópticas. “La edición cumple el objetivo de la colección El Estudio, de divulgar, en este caso, a uno de los pensadores más importantes de todos los tiempos”.

Tomó la palabra Rebeca Maldonado, también docente de la FF

yL, quien señaló que el libro convoca al pensamiento. “Todos los ensayos hacen gala de algo”. Son 30 textos de igual número de autores. “Las ideas son perspectivas, acercamientos que obligan a leer de nuevo (…) Es un libro opuesto a lo que es un manual”.

Siguió la doctora Rivara, quien expuso: “Alguna vez Nietzsche señaló que escribiría su pensamiento a sangre y fuego, que haría escuchar a los sordos y ver a los ciegos. Su pensamiento ha impreso una huella tal que a más de un siglo de su muerte seguimos evaluando su lugar dentro de la cultura occidental.

“La herencia del pensamiento nietzscheano sigue riendiendo frutos. Nietzsche sigue siendo estudiado, discutido, criticado, amado, odiado, presente explícitamente en diversas filosofías, clandestinamente presente en otras, que a pesar de sostener muchos de sus cimientos en lo realizado por Nietzsche, temen reconocer su presencia.”

Concluyó Paulina Rivero: “Nietzsche se cansó del hombre y del Dios que había producido la modernidad, y sintió nostalgia por otro tipo de hombre y otro tipo de dioses. Añoró un hombre fuerte, alejado de las pequeñas virtudes del hombre mediocre, y añoró al dios de la sabiduría salvaje”.

Las ideas dejaron un silencio de reflexión entre los asistentes. Concluía la charla sobre Nietzsche, satanizado por algunos como fascista, amado por otros por su pensamiento profundo. Esa tarde, cada quien se llevó un Nietzsche, en perspectiva, en la óptica que les permitió su nivel de acercamiento a la filosofía. Nietzsche vive en la UNAM, en las populares “islas”, como llaman los universitarios al conjunto de árboles que pueblan el campus, y por el “camino verde”, que va a Ciencias.