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¿Qué cambia en un mexican@ cuando vive en el extranjero?

Por Andrea Sandovalmexicanos en alemania

Somos 11, 913 989* (IME,2014) de mexicanos(as) en el extranjero, de los(as) cuales el 97.79% viven en Estados Unidos de América (USA) y el 2.21% restante de mexicanos(as) es decir 262,570 radican en:


-Europa (40%)

-Asia (4%)

-Oceanía (2%)

-África (0.35%)

A diferencia de la población mexicana en USA -que suelen ser hombres que se van para trabajar- , la mayoría de este 2.21% lo conforman mujeres, que son un 54% contra un 46% de hombres. 

Y es a ellas,a las que radican en países como Holanda, Alemania, España, Italia, Suiza, entre otros, a quienes les pregunté:

¿Qué cambios perciben en sí mismas al vivir en el extranjero?

Sus respuestas fueron diversas e interesantes pero sobre todo honestas.

-Hablar con extraños …seguir leyendo

Sin sentir miedo o sentirse acosada, es muy común hablar con un extraño sobre el clima, la vida o temas triviales. Si un extraño te habla, está solo charlando, no hay segundas intenciones y no corres peligro.

-Decir No

Aprender a decir “No” sin culpa, ya que las culturas europeas suelen ser más respetuosas y marcan límites mucho más claramente y decir No, no es mal visto y no da pie a resentimientos. No eres mala “onda” por decir no. 

-Que nadie manda en la relación 

La opinión y voz de la mujer cuenta igual que la de un hombre -en muchos países de Europa- no sólo en lo social, lo político sino también en temas de pareja. Los hombres suelen ser “menos machos”. Por lo cual ellos cocinan, lavan, ven a los niños sin sentir que su hombría este afectándose. 

-Ser más independiente y autosuficiente 

Desde resolver problemas cotidianos, emocionales o de trabajo de forma independiente, (las mujeres al estar tan lejos de la familia, tienden a desarrollar más sus habilidades de análisis y de toma de decisiones) hasta satisfacer muchas de sus necesidades; desde un antojo como tortillas o postres mexicanos hasta aprender idiomas de forma autodidacta.

Por lo que la auto confianza y la seguridad aumenta y se está más orgulloso de pequeños o grandes logros. 

-Ser puntual, formal y comprometido 

Desde llegar a una cita puntual, hasta hacer pagos y organizar una agenda en base a las responsabilidades y compromisos, no en base a antojos o caprichos. Si se dice “yo te llamo/pago mañana, es un hecho, no una posibilidad”. Se vive improvisando menos y respetando más el tiempo y necesidades del otro y las propias.

-Ser más ecológico 

Desde realizar compostas orgánicas, separar los desechos por su tipo, hasta pasear a los perros y limpiar los desechos automáticamente. Se es más responsable y consciente de la forma en que se contamina y se evita hacerlo. Se consume racionalmente.

-La limpieza se hace un hábito perfeccionista 

En ciudades como Viena o Zürich la limpieza es un hábito automatizado, los lagos trasparentes combinan con las calles y el interior de las casas. Limpiar es un hábito contagioso.

-Tienes menos pero buenos amigos 

No sueles decirle “amigo” a todos, incluso si los ves a diario como en el trabajo; la amistad es el resultado de muchos factores que se analizan como los valores, los puntos en común o las cualidades pero cuando se da una amistad es real y confiable

-Somos lagartijas al sol 

Europa tiene pocos meses de buen clima y puede haber inviernos que el sol sea un lujo y no una cotidianidad, por lo que cuando el sol sale, nos tiramos como lagartijas a tomarlo. 

-No discriminas ni toleras, respetas 

No usas palabras como naco, indígena, sino que al convivir con tantas culturas, tomas, conoces y respetas la diversidad de éstas. No hay necesidad de ofender o minimizar a otro para sentirse superior. Aunque en algunos países no ofrezcan lo mismo como en el caso de España y apoden a los americanos como “sudacos” y no los traten igual. No siempre la cultura que recibe es tolerante. 

-No gastas para sentirte importante ni presumes marcas

Es común poder tener una cierta calidad de vida y no se necesita lucirse en marcas para sentirse importante y tampoco tener carros lujosos (aunque es el común, por ser confiables) ya que en muchas ocasiones desplazarse en trenes, es un servicio muy cómodo y confiable, que usan políticos, gerentes, banqueros.

-Tienes trabajo digno

A diferencia del común de nuestros paisanos en USA, en Europa se puede llegar a tener un buen trabajo o incluso poder ser gerente o jefe. Ya que la mayoría viene a estudiar o llega con una formación profesional que, le sirve para abrirse paso, pero no hay que olvidar que nuestra competencia está muy bien formada académicamente, muchos son al menos trilingües y tienen experiencia global. 

-re-Valorar los “oficios”

Un carpintero, plomero, electricista en Europa no es un oficio, no es improvisado y puede llegar a costar tanto o más como una cita con el doctor.

-Cuestionar y reflexionar más sobre las formas de gobernar en México 

Al estar inmerso en otro sistema jurídico y social más transparente, menos corrupto y más eficaz -que suelen ser características en muchos casos de países de primer mundo-, vemos con más claridad las fallas y las posibles soluciones de los problemas en México y cuestionamos de forma diferente el actuar de nuestros políticos; no hay un canal de televisión adoctrinándonos para no pensar, no hay medios comprados y solemos leer y ver las noticias en varios idiomas, por lo que tenemos una visión externa e interna de lo que está sucediendo.

Para las siguientes elecciones federales, se sabe que podría incluirse el voto de ciudadanos en el extranjero, por lo que al menos ese 2.21% será un voto mayormente femenino y pensante, crítico, de personas con una formación académica. 

¿Será esto positivo para los partidos acostumbrados a “comprar” votos? 

¿Puede este sector iniciar una nueva tendencia en las campañas de los políticos?

Si quieren contar con el voto de los mexicanos en el extranjero deberán estar preparados a cumplir de forma comparable con el desempeño de políticos mundiales, que son el parámetro con el que los medimos y mediremos consciente o inconscientemente.

-Somos un DIY andante 

(Do It Yourself-hazlo tú misma)

Tenemos recetas de comida mexicana fáciles y ricas, sabemos hacer manualidades, decoración y nos atrevemos a intentar nuevas cosas por y para nosotras mismas, ya sea porque lo que queremos no hay dónde comprarlo o porque el precio es absurdamente elevado. Al final tenemos un catálogo “DIY” muy amplio y mucha satisfacción por hacerlo nosotras mismas. 

Y finalmente, la que considero la más importante de todas:

-Cambia el sentido de la libertad

Se es, se piensa y se vive más libremente. 

El cambio cultural nos lleva a cuestionar nuestras creencias y así nos deshacemos de muchas que son limitantes y aceptamos conocer nuevas formas de ver, hacer y ser que empaten más con lo que nos hace felices. Ya que se cuestionan ambas idiosincrasias: la mexicana y la del país donde vivimos y se crea una tercera más libre, más reflexiva y menos limitante. 

Todo esto es un proceso que cuesta muchos años llevarlo a cabo, porque a veces la nostalgia por la familia y la comida son muy fuertes, pero encontramos en nuestras parejas y nuestras nuevas familias amor, consuelo y apoyo para atravesar este proceso de “re descubrimiento”, pero siempre será muy larga la espera, muchas las horas para poder visitar México de nuevo. Nuestro amor por México no cambia, se fortalece.

 Vivir en el extranjero nos da y nos quita al mismo tiempo, somos “la/el mexicano(a) estando fuera de México y al volver nos tratan como los de “el país donde vivimos”; nuestra identidad cambia y nuestra forma de vida también, pero todo para bien y todo por nuestro bien, por eso creo en la frase de:

“El que se va no vuelve, aunque regrese”. 

José Emilio Pacheco, poeta y escritor mexicano. 

Por Andrea Sandoval